DESCANSO VERANIEGO

Hasta el 10 de septiembre el blog permanecerá en barbecho por la preparación del mes del terror (octubre) y la escritura de mi distopunk. Gracias por seguir ahí, ¡nos vemos muy pronto!

11 de julio de 2017

Retelling Épico: Elige tu propia aventura II


En esta nueva entrada, te traigo la segunda parte del Retelling más loco.
Si aún no has leído su primera parte, ¿a qué esperas? Búscala en mi blog y después regresa aquí para continuar la aventura.

Te recomiendo que lo leas con esta música de fondo. Pincha aquí y ¡a por todas!
                                               guerreras arco





―Tenemos que saltar ya ―dice Mery sin inmutarse.
―¿De qué hablas? ―interroga Javi con los ojos medio cerrados.
―Yo soy inteligente, no valiente ―interviene Mikel―. No pienso romperme un brazo justo antes de la final de balonmano.
Mery se pone en pie de un salto y abre la puerta de una patada, se agarra al cortinaje recargado que cubre la ventana para no caerse con otro bache.
―¡Aprisa! ―insiste el conductor―. ¡Los hombres de blanco nos están alcanzando!
Mery se agarra la cabeza y se deja caer sobre el asiento.
―¿Estás bien? ―Mikel la sujeta por el brazo.
―¡Mery! ―dice Javi abalanzándose sobre su amiga―. ¿Qué te pasa?
―Nada, creo que… ―murmura levantándose y apoyándose en los dos chicos―. Creo que es hora de saltar, ¡cagones!
Mery se tira del carro en marcha y arrastra a sus amigos con ella; los tres jóvenes ruedan colina abajo, gritando sin parar, lo cual atrae la atención de los pocos persecutores que no habían reparado en las tres croquetas humanas.
―¡Au, ou, au, ou! ―Javi gira hecho un ovillo, seguido de cerca por Mikel y Mery, que se quejan algo menos.
―Ay… por fin. ―Mery se levanta y se sacude los matojos de la ropa.
―Joder, he aterrizado en un espino ―se lamenta Mikel frotándose la espalda.
―Los hay con peor aterrizaje ―dice Mery, señalando al fondo del camino.
El carro que segundos antes los transportaba vuela precipicio abajo y se desmonta en el aire. Se estampa contra el suelo emitiendo un golpe seco que hace retumbar ligeramente la tierra.
―Qué poco ha faltado… ―Javi suspira aliviado―. Siento lo del cochero y sus caballos.
―No he visto caer a los caballos ―avisa Mikel.
Mikel Escampo tiene una habilidad muy interesante, algo llamado: baja inhibición latente, lo cual motiva que éste se fije en cosas que a los demás nos pasan inadvertidas, ya sea por los nervios o porque somos unos empanados.
―¿Y al cochero? ―pregunta Javi.
―Soy observador, pero no tengo rayos X ―le espeta.
―Basta de procrastinar ―se queja Mery―. Esos capullos ya deben de estar pisándonos los talones. ¡Por allí! Ya veo el río.
Avanzan entre matojos varios y alcanzan la orilla.
―¡Deteneos, bandoleros! ―exclama uno de los perseguidores.
―¡Quietos! ―ordena otro.
―Estamos rodeados, ¡ayuda! ―grita Javi en un arrebato de histeria.
―¿Alguien ha pedido ayuda? ―pregunta un joven de melena negra rizada, pegando un salto y bajando de un árbol.
Los amigos miran fijamente al hombre alto de vestimenta oscura, que porta una espada en su mano derecha.
―Maldito Joe Storm ―se queja uno de los hombres―. Yo te desafío ―dice, tirándole un guante a la cara―. ¡En guardia!
Los dos hombres pelean a capa y espada (XD) hasta que el persecutor cae doblado, taponándose una profunda herida en el abdomen.
―¡Marchaos, caminantes blancos, o sufriréis mi ira! ―exclama blandiendo su espada.
Los perseguidores se miran y deciden seguir el consejo.
―¡Te encontraremos, maldito Joe Storm! ―gritan mientras huyen colina arriba.
―¿Qué, qué, qué coño ha sido eso? ―interroga Mikel dando un paso atrás.
―Permítanme presentarme ―dice el joven ondeando su capa negra―. Mi nombre es Joe Storm: señor de Hibernalia, amo de las sombras y padre de lobeznos. Comandante de la noche, vigilante eterno; el que no folla.
―Ah… oh ―dice Mikel extendiendo su mano―. Encantado yo soy Mikel Escampo, ¿nos sacas de aquí, Joe Snow?
―Para eso me han enviado ―responde―. Pero no te equivoques, mi nombre es Storm, Joe Storm.
―Vale ―interviene Mery―, señor comandante de las nieves y de las sombras eternas…
―No es así ―masculla Javi entre dientes.
―¿Sería tan amable de explicarnos dónde estamos y qué hacemos aquí? ―quiere saber ella.
―Será mejor que os lo explique la encargada de ello ―responde―. Seguidme, si queréis vivir.
―Bueno, eh… sí. Esa es la idea ―murmura Mery echando a andar tras él.

El resto del viaje trascurre en silencio. Joe Storm camina deprisa, pero asegurándose de que los tres amigos lo siguen. Tras un buen paseo bordeando el río, se topan con una barca de bambú.
―Sentaos, amigos ―pide Joe, cogiendo un palo grueso y largo―. Ya casi estamos. ―Rema con brío.
Los jóvenes obedecen y, aunque con el culo mojado por el semihundimiento de la balsa, alcanzan su objetivo en apenas cinco minutos: Helvalor.

―Ahí está la panadería Baker ―informa Joe―. Os esperaré aquí ―concluye, parándose en seco, erguido y vigilante.
Helvalor está formado por un conjunto de pequeñas casas de piedra adosadas, negocios familiares y una fuente en el centro de la plaza. Los carros de heno y las herrerías ocupan cada esquina.
Mery y sus amigos caminan por el suelo empedrado hasta alcanzar la puerta del establecimiento ansiado.
―¡Os estaba esperando, gracias a Dios! ―exclama una muchacha de media melena ondulada y expresión rancia a pesar de su entusiasmo―. Pensé que no llegaríais nunca. ―Se santigua.
―Tendrás que disculparnos ―dice Mikel―. Nos hemos entretenido un poquillo cuando evitábamos caer por un precipicio, morir a manos de unos señores vestidos de blanco o por una infección genital en el río.
―Quedáis disculpados ―responde ella sin captar la ironía―. Por cierto, ni nombre es Lanah. ¿Tenéis hambre?
Javi mira alrededor y le apetece todo en lo que su vista repara.
―Tal vez… ―dice el chico― uno de esos pastelit…
―Nada, gracias ―interrumpe Mery―. No tenemos hambre, al lío. ¿Qué hacemos aquí?
―Oh, sí, eso ―dice la panadera―. Veréis uno de vosotros es el elegido ―comienza―. Lo desterramos de este mundo al nacer para que nuestro más cruel y poderoso enemigo no lo matara antes de que pudiera hacerse mayor y derrotarlo.
―¿Mande? ―pregunta Mikel.
―Sé que es complicado de entender, pero no tenemos mucho tiempo ―continúa ella―. Debéis rescatar a la princesa Mermelglass.
―¿Y dónde está? ―pregunta Javi sin apartar la vista de los pastelillos.
―En el castillo enemigo, allende el mar de los congrios.
―Mmm… Traduce ―pide Mery mirando a Mikel.
―Que la princesa está a tomar por culo.
―Vaya ―se lamenta la pelirroja―. ¿Y cómo vamos a llegar hasta allí?
―No os preocupéis, valientes jóvenes ―contesta Lanah―. Joe Storm os acompañará.  Solo os queda decidir algo antes de partir…
―Un momento ―le corta Mikel―. ¿Quién es el elegido?
―El que tenga una marca de relámpago en el pompis ―contesta ella.
Los amigos se miran entre sí e incluso a sí mismos, como si dudaran del conocimiento de sus propios cuerpos.
―Javi ―llama Mikel―. Tú tenías algo por ahí, lo recuerdo de haberte cambiado un par de veces los pañales.
―Qué va ―dice el chico agitando la mano en el aire―. Creo que te confundes con otro.
―Tu culo es el único que he limpiado aparte del mío. No creo que me confunda.
―Pues yo sí que no tengo nada ―añade Mery mirándose el trasero de reojo.
―Eso es un antojo ―confiesa Javi―. Mamá siempre dice que se pasó mi embarazo con antojos y que quería comer macarrones de esos… cómo se llaman… ¡Espirales vegetales!
―Querido, niño ―dice Lanah―. Lamento comunicarle que su marca no es ningún macarrón, es un relámpago: símbolo de su luz, la que guiará a nuestro pueblo hasta la libertad. ¡Muerte a lord Bol de Choc!
―¿Ese es el malo malísimo? ―intuye Mery.
―Sí. Ha secuestrado a la princesa Mermelglass y pretende fecundarla cual res para asesinarla al dar a luz. Así será rey regente y educará al príncipe a su modo y semejanza.
―O princesa ―corrige Mery.
―¿Disculpe? ―pregunta Lanah.
―Digo que… príncipe o princesa, ¿no?
―Oh, joven. Es usted una soñadora empedernida. Solo los hombres pueden reinar.
―¿Y si la princesa tiene una niña?
―Pues lord Bol de Choc la preñará otra vez ―responde llevándose las manos al corazón y suspirando.
―Sobre mi cadáver ―asegura Mery cerrando los puños en alto―. Vamos a por ese capullo adicto al chocolate.
―¡Esperad! ―grita Lanah cuando los jóvenes salen impetuosamente por la puerta―. Llevaos este hatillo con comida y bebida y ¡buena suerte, Javi Porres!



¿Qué decides…?
(Haz un comentario en esta entrada mencionando tu elección o vota en la encuesta que habilitaré en Twitter. Continuaré la historia basándome en la decisión que mayor puntuación obtenga entre ambas plataformas).

La cosa está así: no hay ningún camino sencillo para llegar hasta los dominios de lord Bol de Choc.
Joe Storm sugiere ir por el pantano hediondo, pero un cotilla y locuelo bufón llamado Simón ha escuchado la conversación y, está convencido, de que atravesar la cueva del trol mongol es mejor opción; él mismo está dispuesto a indicaros donde está.
¿Serás capaz de elegir el camino correcto para llegar al puerto y partir en busca de Mermelglass, jugándote la vida en el mar de los congrios?

A) Me fío de Joe Storm, me resulta familiar así que me inspira confianza.  Vámonos por el pantano hediondo; seguro que no huele tan mal. Además, ¿qué puede haber allí tan horrible?

B) Ese bufón de ojos saltones y cuerpo escuchimizado me ha convencido. No me apetece cruzarme con ningún trol, pero al menos, sé lo que me aguarda en esa cueva y creo que podremos vencerlo. Solo me queda afrontar mi destino, en fin: hakuna matata, como diría el simpático Simón.

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3 comentarios:

  1. Yo me tiro sin pensar a la opción B porque Jhon Snow me da mala espina jajajajjaja.
    ¡Síguelo está genial!

    ResponderEliminar
  2. Yo también creo que escogería la opción B... XD además los pantanos no me gustan... jajaja

    ¡Me encanta! ¡Síguelo!

    Un saludín :)

    ResponderEliminar

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